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A veces, las cosas más simples son las que más nos sorprenden. Una bolsa de té, por ejemplo, tan pequeña, frágil y con una vida útil cortísima, puede servir para realizar pequeñas acciones como acumular, sobreponer, coser o plegar; puede convertirse en un verdadero juego de matices y texturas. La artista Denise Blanchard usa éste y otros elementos para componer, logrando increíbles experiencias tanto visuales como sensoriales.

Todo comienza con una idea con potencial, luego se experimenta. Se realizan muestras, prototipos, algunos van cambiando en el trayecto porque no funcionan o resultan cosas inesperadas que podrían complementarse a la perfección con la idea original. Se debe estar atento a lo que aparece, a los nuevos descubrimientos. Esta es la forma en que trabaja Denise, siempre alerta a lo que ocurre en su entorno para captar aquellos materiales que podrían convertirse en algo más, darles una nueva vida y un nuevo significado.

Tiene predilección por los materiales en desuso y el reciclaje, los cuales aprovecha de manera original. Ha trabajado con retazos de diferentes telas, resinas, acrílicos, hilos, bolsitas de té y últimamente está experimentando con filtros de vino. Dependiendo de cómo se comporten los materiales, se determina el proceso de su trabajo y la elaboración su obra. Es una artista muy versátil y se reconoce ingeniosa e imaginativa.

Su último trabajo tiene como elemento central las bolsas de té. La artista realizó todo un proceso de recolección de bolsitas usadas, las cuales le facilitaron en casinos y casas de amigos, para luego secarlas y prepararlas para ser usadas nuevamente, esta vez con un propósito distinto. “Existen muchas técnicas para trabajar el material. Yo coso a máquina y a mano. Las pliego, hago origami, las intervengo con mono-copias y acrílico, entre otros procesos. Al terminar y para su protección y durabilidad, aplico un filtro UV y un sellante”, nos cuenta.

El proceso es muy natural, Denise cuida de no alterar el material con ningún tipo de químico, por lo que el color que apreciamos es el resultado únicamente del tinte propio de este tipo de infusiones. Es un material no tradicional, de desecho e inmensamente poético y simbólico. “A pesar de haber sido diseñadas industrialmente logran, desde su proceso en serie, definir su individualidad al ser usadas, transformándose en pequeños módulos, únicos e irrepetibles, que al unirse, hilarse o tejerse, cambian su funcionalidad y se convierten en cálidos mantos textiles. Tapices contenedores de historias y vivencias expresadas por su uso, recalcando y elevando su contexto original”.

Del trabajo con este material han surgido muestras de todo tipo, ya sea bidimensional como también escultóricas. Ha realizado obras donde el énfasis está en la composición con el color y sus transparencias, en las cuales también ha incorporado luces. Otras donde la intención es narrar una historia con la técnica del collage, llegando por último a utilizarlas como módulos aglutinados por la resina lo que las transforma en increíbles esculturas. La bolsa de té se adapta a las necesidades de la artista y nos muestra sus múltiples facetas.

A pesar de que trabaja con diferentes materiales y su premisa es experimentar, Denise tiene una constante en su obra; reformular. Buscar el máximo potencial. Ella es capaz de ver las múltiples posibilidades que nos ofrecen los materiales más simples, viendo la belleza y riqueza que cada uno de ellos nos ofrece. Si bien su trabajo se podría enmarcar en varios movimientos como Arte Póvera o textil, su intención va más allá. Además, no se siente cómoda cuando la encasillan, ya que su trabajo no tiene límites, expresa y comunica con mucha intensidad. “Tengo muchos referentes, pero los agruparía en artistas que se sirven de medios inverosímiles, ya sea comunicar, protestar o simplemente crear en forma inusual. Por nombrar a uno que reúne mucho de lo que quiero decir sería Ai Wei Wei, de quien tuve la oportunidad de ver en exposición el año 2014, en el Brooklyn Museum en NY”, explica Denise. Otro artista que resulta difícil de dejar al margen cuando se mira la obra de Denise es Eugenio Dittborn. Su relación con este artista radica en que ambos trabajan con materiales simples o en desuso y utilizan el pliegue como técnica de composición. Claramente los dos tienen intenciones diferentes pero su base es común.

Denise tiene, al igual que su obra, otra faceta: es profesora básica con mención en artes plásticas. A pesar de que actualmente no se encuentra trabajando con niños, toda su pasión por experimentar trata de traspasársela a sus alumnos. “Uno siempre les está dando desafíos y maneras de que solucionen las interrogantes de cualquier tipo usando la creatividad. Uno no puede ser más que un guía. Ellos son los creativos”. Además, realiza un workshop de arte textil para adultos una vez al mes junto a Maite Izquierdo, y participa activamente del colectivo Arsfactus, junto con la Factoría de Arte Santa Rosa, en Santiago de Chile.

El trabajo de Denise Blanchard seduce por sus formas y colores, que emergen con fuerza desde el interior de cada uno de los materiales que utiliza. Deja atrás la funcionalidad del objeto para elevarlo a la categoría de imagen, para darle un carácter e individualidad propios. En sus palabras: “Los materiales son el pretexto para crear que, a través de trabajarlos manualmente, se transforman en manifestaciones plásticas”.

 

Fuente: https://www.arteallimite.com/2015/10/chile-instalacion-denise-blanchard/

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